El 2 de mayo de 1782 varios vecinos del sitio de Los Juncos, lugar que formaba parte del entonces partido de Humacao, solicitaron a los Tribunales Seculares y Eclesiásticos que se trasladase a este sitio de Los Juncos, la iglesia parroquial que se encontraba localizada en Las Piedras.  También, pidieron que se les permitiera formar un nuevo pueblo separado de Humacao. La iglesia de Las Piedras es descrita por estos vecinos como una demasiado pequeña.  Según el representante de los solicitantes, Don Antonio Matos, esa iglesia “no podía ser ampliada por estar situada en un peñasco… no pueden solemnizarse las procesiones y demás intenciones del culto divino”.  Los vecinos de Los Juncos alegaban que la excesiva humedad del lugar hacía que se pudrieran los ornamentos de la iglesia.  Además, en el lugar en que se encontraba la parroquia no existía suficiente población como para fundar un pueblo. 

 

El sitio de Los Juncos es descrito por los solicitantes como uno muy apropiado y muy saludable para fundar la población y establecer iglesia.  Los vecinos del sitio de Los Juncos manifestaban sentirse muy disgustados por tener que asistir a la parroquia de Las Piedras, que les quedaba muy lejos y era de difícil acceso, especialmente en época de lluvia.  La solicitud de formar el nuevo pueblo de Juncos fue aceptada por el gobierno.  Diez años más tarde, el 2 de agosto de 1797, el entonces gobernador interino, Don Francisco Torralba, expide la orden para que se proceda a la fundación de éste.  Se nombró el primer administrador que fue Don Tomás García Pagán.  En ese año, los censos de población empiezan a mencionar a Juncos como un pueblo aparte.  La primera misa de la Parroquia la Inmaculada Concepción de Juncos se celebró el día 8 de septiembre de 1797.   

 

Los terrenos que se usaron para crear la zona urbana de Juncos pertenecían a los herederos de Doña María de Rivera: los señores Martín Algarín y Mateo de Peña.  Poco después de efectuarse la fundación del pueblo se ordena el trazado de las calles y la delimitación de la plaza pública del nuevo municipio.  Posteriormente se fueron construyendo calles y una plaza pública y en 1910 llego la luz eléctrica y luego el acueducto.  En el 1939 se pavimentaron las calles en su totalidad.  Poco a poco se construyeron escuelas, comercios, urbanizaciones, etc.

 

A grandes rasgos, se puede señalar la historia de Juncos como pueblo y cómo a través de los años ha mejorado para beneficio de los junqueños, formando costumbres y tradiciones.  Lo que se logró hacer por Juncos ayer es motivo de satisfacción hoy.  Lo que logremos juntos por el futuro de Juncos será para nuestros hijos; la generación del mañana.